MUSAC Leon

MUSAC - Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León / Avenida de los Reyes Leoneses, 24
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MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, presenta el próximo 31 de enero, bajo el título FIN, una exposición monográfica de la artista palentina Marina Núñez (Palencia, 1966). La muestra, de producción específica y compuesta por más de veinte vídeos y una gran instalación pictórica, reflexiona sobre la pos-humanización, entendida como consecuencia de un proceso de superación de algunas características de lo humano que han dejado de tener sentido. Con una estética que recuerda, en diversos aspectos, a episodios de El Bosco, la artista trasladará al espectador a un mundo arrasado, poblado por espectros extraños, microorganismos y mares desolados, al fin y al cabo, escenas infernales que nos transportan a un futuro de pos-humanización o, lo que es lo mismo, a todo aquello que quedará cuando llegue el fin. En cualquier caso, una profunda reflexión sobre la muerte de lo humano y la idea del cuerpo que se trasforma y derrumba.

Marina Núñez (Palencia, 1966) es, sin duda, una de las artistas con más proyección en nuestro país. Su trabajo, centrado desde sus comienzos en un rotundo posicionamiento ideológico en torno a los discursos de género y la representación del cuerpo femenino, ha tenido una clara evolución hasta derivar en la preocupación por el ser humano entendido como una mutación del cuerpo hasta alcanzar su desaparición. En palabras de la artista: “Las histéricas, medusas, momias, monstruas o cíborgs, que pertenecen a ese bando de los anormales, son sin duda una redundancia, un añadido de locura, perversidad, enfermedad o monstruosidad para aquellas que ya son definidas como poseedoras de una razón escasa y turbia y de unos cuerpos grotescos y descontrolados. En ese sentido, intentan poner en evidencia que el cuerpo e identidad femeninos son anómalos según la mirada masculina que los ha construído. La representación de lo monstruoso, de lo disonante, de lo repudiado es, como explica Remo Bodei, una forma de denunciar la violencia excluyente del canon, que bajo su apariencia bella e inocua esconde la persecución implacable de lo diferente.”

FIN. La exposición La muestra alude en su título a la idea del cuerpo humano entendido, hoy día, como un cuerpo reconstruido mediante ingenios mecánicos o electrónicos, trasplantes o xenotrasplantes, compuesto por todo tipo de sustancias químicas, o incluso incipientes terapias genéticas, por lo que resulta difícil mantener la imagen de una integridad corporal. De ahí que Marina Núñez se refiera a cómo se impone una imagen de un cuerpo collage: híbrido, inestable, metamórfico, artificialmente viable, en el que las fronteras (con el mundo, con otros seres) dejan de ser infranqueables para revelarse porosas y difusas.

La exposición titulada FIN se articula entorno cuatro ejes fundamentales, marcados por las cinco piezas que componen la muestra. El recorrido de FIN comienza con la proyección, en cuatro pantallas de plasma, de cráneos mutantes de cristal negro que reflejan, distorsionándolos, distintos rostros, de modo que se induce al espectador a reflexionar acerca del frágil límite entre la normalidad y la deformidad.

Por otro lado, el vídeo titulado Ocaso muestra un paisaje marítimo que mantiene ciertos aspectos iconográficos asociados al mito de lo natural como utopía. Despojos corporales, encerrados en columnas o probetas de vidrio, se extienden en filas ordenadas que forman un cementerio infinito. De este modo, continuando con la temática de este fin pos-humano, nos adentramos en la siguiente instalación, compuesta por ocho videoproyecciones donde el Hombre de Vitruvio, de Leonardo, convertido en ser anómalo, aparece ardiendo, de este modo los hombre ideales –convertidos en monstruos por la artista- arden en llamas, simbolizando el fin del modelo ideal.

La cuarta de las instalaciones que componen la muestra está formada por once videoproyecciones, donde, de nuevo, las imágenes de unos cráneos humanos de aspecto anómalo, se han convertido en fósiles deformados y desgastados, a su vez, por el paso del tiempo. Dentro de ellos aparecen latentes microorganismos en movimiento, y es que aún en el fin, podemos percibir una nueva y diferente vida. Como si de rocas traslúcidas se trataran, el espectador será sorprendido por estos hallazgos, entendidos como vestigios de un pasado futuro.

La exposición culmina en una pieza, concebida como una gran instalación pictórica, pero realizada digitalmente en 3d, donde un gran paisaje -basado en las pinturas de El Bosco-, introducirá al espectador en un universo en el que el ser humano ha dejado de estar presente. Una ciudad derruida, como símbolo de la devastación.

En cualquier caso, la muestra FIN, a través de una estética que mezcla, por un lado, a los protagonistas de algunos juegos de la Play Station, y por otro, reminiscencias de la pintura clásica y más concretamente –en los acabados- referencias al Barroco, es, sin duda, una reflexión sobre el cuerpo humano, el tiempo y la era de la pos humanización, entendida como una lectura de futuro que mira hacia un pasado que, en realidad, no deja de ser nuestro presente.

Si el cine y la literatura han reflexionado infinidad de veces sobre la deshumanización en la ciencia ficción, esta exposición nos aproxima a un universo de recreaciones ambiguas, concebidas con un lenguaje cercano a lo orgánico, donde se dan cabida todo tipo de cuestiones acerca del ser humano. En palabras de la artista: “Las nuevas tecnologías, muy especialmente la informática y la biotecnología, están situando al ser humano en una encrucijada de cambio sin precedentes. Órganos de los sentidos extendidos en el espacio y el tiempo gracias a la red, prótesis y modificaciones genéticas que hacen de nosotros seres híbridos y artificialmente viables, un nuevo paradigma que nos define como flujos de información… algunos tópicos de la ciencia ficción son actualmente realidad. Pero aunque las películas de ese género nos han acostumbrado a las imágenes de espectaculares transformaciones fisiológicas que reconfiguran el cuerpo humano, rara vez intentan especular sobre qué implicarían –implican ya- estos cambios en nuestra subjetividad. Oscilando entre la tecnofilia y la tecnofobia, entre el deseo y el temor, estamos construyendo una nueva forma de entender nuestra identidad, que algunos filósofos o historiadores han llamado poshumana.”

FIN. La publicación La exposición se completa con la edición de un libro, que debe entenderse como parte del proyecto realizado para MUSAC por Marina Núñez. Diseñado por ACTAR contará con cuatro cuentos escritos por Estrella de Diego (Catedrática de Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense), Enrique Marty (artista) , Rafael Doctor (Director de MUSAC) y Pilar Adón (escritora), cada uno de ellos relacionados con una de las cuatro obras fundamentales entorno las que gira la exposición FIN.

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FIN
Marina Nunez

Kurator: Tania Pardo